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Historia del Tabaco

En 1780 se cultivaba el Tabaco

Cuenta la historia que cuando el Admirante Cristóbal Colón desembarcó en la isla de Guanahani, a la que le diera el nombre de San Salvador, él y sus 119 hombres que le acompañaban miraron un espectáculo desconocido para los europeos viendo que los nativos de la isla sorbían y arrojaban fuego por la boca y la nariz como si tuvieran un incendio interior.
Esos aborígenes como los de la mayor parte de América fumaban cigarros envueltos en hojas de maíz o de palmera y usaban el tabaco en puro, pipa, rapé o masticando.
Es imposible precisar históricamente el origen y uso del tabaco que españoles, portugueses, ingleses y franceses lo encontraron difundido en las islas americanas del Atlántico, en Norte y Centro de Sudamérica.
Un comentarista señala que el capitán español Ponce de León cuando buscaba en La Florida la Fuente de la Juventud observó que los aborígenes fumaban tabaco de una especie rústica y en 1534 Jacques Cartier comprobó que los nativos del Canadá hacían provisiones de tabaco para el consumo invernal y lo guardaban en bolsas de piel que colgaban a sus cuellos. Antecedentes del Año 1555. Un libro que fuera escrito en 1698 para una de las más grandes tribus norteamericanas que poblaba las regiones que quedan al sur del Lago Hurón se llamó La Nación del Tabaco porque tenía el comercio del producto como una de sus principales y más productivas ocupaciones. El autor Zamora de la Fuente en su obra El Tabaco y su Cultivo, impresa en México, hace conocer que Sir Walter Raleigh en 1585 exploró parte de Virginia en Estados Unidos y vio que en muchos lugares los nativos eran verdaderos expertos en el refinado del tabaco con hierbas, maderas, cortezas y semillas dulces y aromáticas que daban un sabor exquisito, considerándose que es uno de los antecedentes de los procedimientos que emplea actualmente la industria tabacalera.
Significado político del tabaco. Este autor manifiesta que el tabaco tenía entre los nativos de América significado político, si un pueblo lo enviaba a otro como regalo y era aceptado el acto equivalía a una alianza militar, si los jefes de dos tribus en guerra fumaban en una sola de sus pipas o en la de ambos, el acto equivalía a un tratado de paz y amistad. La pipa se usaba también en asambleas nacionales, reuniones de embajadores, ceremonias civiles, militares y religiosas importantes, el uso de la simple pipa de madera, barro o piedra estaba generalizado y muchas veces esos utensilios constituían verdaderas obras de arte que adoptaban muy variadas formas entre los que se destacaban las de cabezas de hombres o de animales sagrados. Cuando la pipa de la paz era fumada por los jefes de las tribus traía maldición sobre aquellos que violaban el pacto y existía la superstición de que la medicina (amuleto de alto poder mágico) del contraventor perdía su eficacia.
El cultivo en América por los blancos. Las referencias históricas refieren que en Santo Domingo participaron a cultivar el tabaco en 1530 y llevaron la semilla desde la Península de Yucatán donde aprendieron los procedimientos de cultivo y curación de los Mayas. Se ha sostenido que cupo a John Rofle, productor en Virginia el haber sido el primero en cultivar tabaco en gran escala con fines comerciales, domésticos y de exportación. El nacimiento del impuesto. Cuando los gobiernos europeos advirtieron que el uso del tabaco constituía un hábito muy difícil de desarraigar y que los consumidores se multiplicaban, pensaron que tendrían un filón de oro sise lo gravaba con impuestos y entonces nace la producción, distribución y consumo. La renta del tabaco en el Virreinato. Un trabajo de Edberto Oscar Acevedo presentado en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid sobre La Intendencia de Salta del Tucumán en el Virreinato de La Plata, basado en el estudio de documentos del Archivo General de Indias nos permite informarnos que entre 1780 y 1781 se organizó el estanco del tabaco en la jurisdicción de dicha Intendencia, producto que ya se cultivaba en Tucumán desde 1775 con cierta abundancia y fomentado a partir de las primeras siembras hechas por gente procedente de Tarija. Se estableció en Tucumán la renta y administración del tabaco con obligación para todos los cosecheros de venderlo exclusivamente a ella. Por este investigador sabemos hoy que el cultivo solo fue autorizado en la mencionada jurisdicción y se lo prohibió en Salta y también en Jujuy. Según un oficio enviado el 1 de marzo de 1870 al Rey de España el estanco de Tucumán quedaba sujeto al de Jujuy, lo mismo que la administración de Catamarca y Salta, en cambio la renta de Santiago del Estero se subordinaba a la de Córdoba. Las referencias de Acevedo dan cuenta que el tabaco que se producía en Tucumán era de dos tipos: uno, que llaman del Paraguay y otro, Tarifeño, tomando sus nombres de donde procedían las semillas. Este último era de una hoja frondosísima y de una fuerza extraordinaria, pero de mala boca o ningún gusto por su demasiada sequedad.
El llamado Paraguay era de hoja menos extensa, pero de más suavidad y gusto era el único que servía para hacer el andulio o sea el mazo envuelto en hoja con el que se solía atar el tabaco negro, torcido, tipo Brasil. Problemas en el tabaco Salteño. El informe histórico de Acevedo señala que en cuanto a la calidad del tabaco salteño, según ciertos informes, era bastante discutido, pues don Ramón Oromí opinaba en Buenos Aires, en 1789, que el tabaco de Salta que tenía almacenado la renta era de natural rispidez, amargura y bronquedad que escalda la lengua cuando se fuma y encendido, inmediatamente se apaga. Los peritos de la renta, a su turno, dijeron que el tabaco, luego que se enciende, se apaga y su humo y gusto es amargo y desagradable al paladar, que escalda la lengua al fumar de modo que es repugnante y por lo mismo los fabricantes que lo benefician en polvo, siendo fumadores, no quieren usarlo y prefieren el de Paraguay. Sin embargo, la opinión de los productores salteños fue totalmente distinta asegurando que su tabaco era el mejor que se producía. Citaban en sus afirmaciones el que cosechaba el coronel José Francisco Martínez de Tineo que era el que consumía el vecindario de Salta, Tucumán y otras partes sin haberle sido dañoso a la salud de los consumidores usando de el sin ningún recelo por haberlo estado fumando muchos años. Desfalco en la administración de Jujuy. El informe de Acevedo resulta interesante para demostrar que lo que hoy se denomina como ‘un caso de corrupción’ ocurrió en 1804 cuando se descubrió que el administrador de la renta del tabaco en Jujuy, que era controlado por Salta, don Tomás Sánchez, permitió que desaparecieran ciertos caudales lo que determinó una investigación ordenada por el Virrey Sobremonte que designó a don Martín de Goycoechea como comisionado. El informe final de la investigación indica que se comprobó que Sánchez no tenía ‘en arcas ningún dinero y solo existía un barretón de plata de 62 marcos, 3 onzas, 3 adarmes, el cual, avaluado a siete pesos y medio el marco equivalía a 467 pesos y 7/8 reales’. El administrador de Jujuy terminó inculpado por 60.009 pesos que faltaban como caudales efectivos que pertenecían, además, a la renta de Salta. En el importe citado estaban incluídos 405 pesos 3 reales que le faltaban a José de la Cuadra que era el administrador de la renta en Jujuy. Puede afirmarse que el caso representa, tal vez, el primer desfalco de dineros públicos que ocurrió en una repartición de nuestra provincia.
Las plantaciones en Jujuy. Antecedentes que figuran en la Guía General Ilustrada de la Provincia de Jujuy cuya dirección ejercía don Eulogio Solari editada en el año 1903, dan cuenta que a fines del siglo XIX cobraba gran incremento el cultivo del tabaco en determinadas zonas de la provincia, principalmente en El Chamical, donde ya se plantaba el Virginia y el Habano. Las semillas que se utilizaban eran escogidas por los propios plantadores que en aquella época no contaban con asesoramiento de profesionales. Cada dos o tres años se efectuaba la cosecha en las plantas que se replantaban en tablones. La zona considerada como más apta para las plantaciones eran los terrenos del Departamento de El Carmen, como Chamical, que brindaban excepcionales condiciones para el cultivo y la cosecha. Según la Guía mencionada en 1903 existían 27 cuadras plantadas de tabaco en toda la provincia, 16 de las cuales estaban en El Carmen, 4 en la Capital, 2 en Ledesma y 5 en el distrito llamado Argañarás.

 

 


Diario Pregón (28-06-09)

 


 

 

El Cultivo de los Tabacos Claros


1974

La mayoría de los historiadores consideran al tabaco como de origen americano (1) (15), siendo cultivado por indígenas de América del Norte y del Sur.
En la primera expedición de Cristóbal Colón los españoles tuvieron el primer contacto con el tabaco. Rodrigo de Xélex (o Jerez) y Luis Torres se internaron en la isla Guanahani (San Salvador) y gustaron del humo del tabaco. Con respecto al origen de esta palabra los indios denominaban al tabaco cohiva, cojiva o coviva; en el sur de los Estados Unidos se lo conocía como “petum”, los Aztecas como “yetl” y en las Antillas como “yeli”. Los indios usaban el tabaco en sus ceremonias, por ejemplo fumar la pipa de la paz. Parece ser que Rodrigo de Jerez fue el primer hombre que fumó tabaco en Europa, a la vuelta de su viaje con Colón, en 1943, en tanto que a un monje, Ramón Pane, se lo considera como el primero que llevó semillas o plantas de tabaco a Europa (4). Pero recién cuando Jean Nicot, embajador francés en la Corte de Portugal, envió semillas de Nicotiana rustica, a la reina madre de Francia, Catalina de Médicis, fue cuando comenzó su difusión en Europa; desde entonces fue incrementándose pese a diversas prohibiciones. De ahí fue llevado a todas partes del mundo conocido hasta entonces, por marineros españoles y portugueses. Cultivo del tabaco en el noroeste argentino: Aparentemente en la región noroeste de la República Argentina (Salta, Jujuy y Tucumán) el tabaco fue traído por los españoles del Perú y primeramente cultivado en Salta (15). El mismo no experimentó mayor desarrollo en la provincia, limitándose en el siglo XVIII a plantaciones para cubrir las necesidades locales. Sobre la calidad de este tabaco las opiniones estaban encontradas. En el siglo pasado, un francés Martín de Moussay en su “Description Geographique et Statistique de la Confedération Argentine” (25), hace una acabada descripción de las provincias del noroeste y en la parte referente a tabaco, cita que en Tucumán era un cultivo importante juntamente con la caña de azúcar y que se lo exportaba a Chile”…Le tabac est aujourd’hui cultivé sur une grande échelle et S’exporte au Chili. p. 243” (25).
En 1867, Antonio Alvarez de Arenales, tucumano que residió en Cuba de 1857 a 1864, llevó a su provincia natal semilla del tabaco habano de Cuba y publicó un folleto sobre todas las fases de su cultivo, para intentar su difusión en esa provincia, a la que creía con condiciones climáticas semejantes a la zona tabacalera de Cuba.
En Jujuy no revestía ninguna importancia, pero en Salta se había desarrollado un poco más, aunque solamente para las necesidades locales”… on ne produit de coton et de tabac que ce qu’il en faut pour le bésoins locaux,…p. 271) (25).
Es de destacar que ya en aquella época Chicoana est au sud-ouest de celui de Rosario, et ocupe comme lui une portion de plaine et une portion de montagne; aussi a-t-il les memes industries agrícoles et pastorales. On y cultive particuliermen le tabac. p. 286 (25).
El cultivo de tabaco siguió su progreso en Salta. El arqueólogo J. B. Ambrosetti en su viaje a La Paya en la temporada 1906/7 describe así la zona de Chicoana” … Desde Zuviría hasta la boca de la Quebrada el camino es llano, como que se cruza parte del Valle de Lerma, cubierto de fincas, maizales, tabacales, … p. 151” (2).
Entre los productores de aquella época se encontraba Don Agustín Zamora que recibió un premio del Ministerio de Agricultura de la Nación, en una exposición de tabaco.
La guerra mundial 1914 – 1918 favoreció ampliamente el desarrollo del tabaco en la República Argentina y en Salta. La producción de un solo tabacalero como Luis D’ Andrea en las fincas San José y Santa Rita (El Carril) llegó a 500.000 kg.
En 1915 la producción del país fue de 4.353.654 kg. y siguió subiendo hasta un máximo de 13.725.398 kg. en 1919 cifra ésta que bajó en seguida y recién volvió a ser superada en 1937.
El criollo salteño era el tabaco de más importancia en la zona pero luego  comenzó a tener su importancia el Virginia y el Burley.


El censo de producción de 1938 era de

Virginia ………………264.450 kg
Burley ………………   59.350 kg
Criollo Salteño …… 840.000 kg


La producción de tabaco en el período 1935 – 1955 en Salta se decuplicó (3) y en Jujuy tuvo así mismo un gran incremento.
La segunda guerra mundial 1939 – 1945 y la acertada política posterior a la finalización de la guerra, con la restricción de divisas para la importación de tabaco, provocó el paulatino aumento de la producción local. En el año 1946 el 60% del tabaco consumido era importado, en tanto que en 1955 se hacía casi totalmente con tabacos nacionales (3).
La producción casi total de tabacos claros era destinada al consumo interno y por consiguiente estaba a dichas necesidades.
En la campaña 1955/56 se produjeron 20.321 toneladas lo que en ese entonces constituyó un exceso de producción. Fue así que en los años siguientes la producción disminuyó reduciéndose en 1957/58 al 60% de lo producido en aquel año.
Tal situación se repite en la campaña 1962/63 pero en ese año se inicia la exportación franca de los tabacos claros con 589 toneladas de tabaco Virginia la cual va incrementándose anualmente para llegar a las 3.700 toneladas en 1971.
Desarrollo de las investigaciones tabacaleras en la República Argentina:
Siendo el presente trabajo dedicado a dar información sobre el cultivo de los tabacos claros en el noroeste argentino, se citarán los investigadores que trabajaron en esta zona específicamente en esos tipos de tabaco.
Dado la importancia que tomaba el cultivo del tabaco en la República Argentina durante el Ministerio del Dr. Tomás Le Breton, se crearon los Servicios Técnicos de la División Tabacalera.
De 1924 – 29 se contó con el aporte de un técnico francés, Mr. Felix Charlan a cuyo lado comenzaron a formarse los primeros técnicos argentinos (35).
1933 fue el año en que por primera vez un técnico argentino fue a especializarse en Tabaco en las Universidades de Estados Unidos (35).
El 5 de Febrero de 1937, en el Ministerio de Agricultura de la Nación se creó la División Tabacalera y se comenzaron a encarar una serie de trabajos de introducción y comparación de variedades de distintos tipos de tabaco, estudios de suelos, abonos, etc.
En 1941, se contaba en la zona del noroeste con la siguientes Estaciones Experimentales que trabajaban en tabaco.
Estación Experimental de  Chicoana (Salta).
Subestación Experimental de Perico (Jujuy).
Estación Experimental de Villa Alberdi (Tucumán).
Es de destacar la labor realizada por el Agrónomo Miguel Mintzer comenzada y en 1926 y prolongada durante mucho tiempo en la Estación Experimental de Puerto de Díaz (Coronel Moldes) en diversos tipos de tabaco. Se destacó especialmente en tabaco Criollo Salteño, con las variedades “Palo Blanco” y “Hoja de Oro”.
Paralelamente a la acción oficial, está la acción privada. Tras diversas iniciativas se destaca la acción de la Compañía Nacional de Tabacos, hoy Compañía Nobleza de Tabacos.
Esta compañía trajo en el año 1925 a un técnico norteamericano E. H. Mathewsor recomendado por el Ministerio de Agricultura de EE.UU, que realizó una serie de estudios de suelo y ensayos con tabaco tipo Virginia en Bonpland (Misiones). Se extendieron en años posteriores a Corrientes, Chaco y Salta.
En 1926 se importan por primera vez al país semillas de 27 variedades de Virginia.
En 1929 comienzan las experiencias con tipo Burley y Maryland.
El censo tabacalero de 1933 da para Virginia como principal variedad a Harrison.
De 1934/47 la Compañía Nobleza de Tabacos trajo otro experto también de Estados Unidos, Mr. Whittington con amplia experiencia en tabaco en Rhodesia del Sur (hoy Rodhesia). Este técnico trabajó principalmente en Virginia y algo con Burley. Fue el propulsor del tabaco Virginia en la zona. Las primeras variedades de tabaco introducidas fueron Harrison, Yellow Pryor, Cash, White Steam Orinoco, etc. Años después vinieron Jamaica, Gold Dólar, 402 etc.
La labor de la Compañía Nobleza de Tabacos y su técnico Mr. Whittington fue fecunda y beneficiosa para la zona de Salta. Hizo una serie de ensayos en diversas zonas, buscando a productores que reunieran las mejores condiciones para producir. Entre los expertos en tabaco que se formaron a su lado, se destaca en la actualidad Don Arturo D’ Andrea.

 


Estación Experimental Regional Agropecuaria  Salta (I.N.T.A.)
Y patrocinada por:
Secretaría de la Producción del Gobierno de la Provincia de Salta
Fondo Especial del Tabaco
Cámara del Tabaco de Salta
Cámara del Tabaco de Jujuy